EL FINAL SOLO ERA UN NUEVO PRINCIPIO

 


El presunto propietario de aquellas huellas llevaba un calzado a todas luces inadecuado para el camino que pretendía hacer suyo.

Una vez llegado al final del primer tramo, sus escarpines antiacuáticos influirían de tal forma que, el tramo final no sería cruzar el océano sino convertido por los hados en sireno, pernoctar en la vasta llanura abisal desde donde debería esforzarse en superar su machacona misantropía.

Pero,…siempre el inesperado e invasivo  «pero», esa maldita entre todas las conjunciones adversativas creada para trastocar los más arraigados principios.

Una embrujadora sirena aparece ante él…y…

Nunca digas que jamás cambiarás. El universo se encarga de jugar por ti.


📷 Marc Riboud


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