HAIKUS -II-

Las flores tienen mojados de cielo sus ojos. Mientras, el anciano árbol poblado de arrugas contempla su ocaso, ellas, inician su amanecer. ©consuelopérezgómez El epitafio quedó ensombrecido a la luz de las tinieblas. Los bancos son guardianes, depositarios de verdades. En un banco quedó la impronta de los abrazos perdidos. ©consuelopérezgómez El camello mira a través del ojo de una aguja, desde donde se divisa una lejanísima montaña nevada. El blanco gélido y la arena dorada no pueden unirse sin destrozarse. ©consuelopérezgómez