LA DAMA Y LA TORRE
Dominaba el tablero como nadie.
Con ayuda del alfil quiso conquistar la torre.
El caballo no se avenía a ello.
El rey por miedo a ser destronado encomendó a sus
peones borrar del mapa a la dama.
Un peón disidente alcanzó la última fila, se acercó a la dama; uniendo sus manos con fuerza de lo que hasta entonces parecía inmutable, destronaron
al rey cambiando así las reglas que,
por siglos
permanecieron inalterables, en un juego dónde
solo puede ganar la inteligencia…
En el tablero tiene el mismo valor la figura de un
rey,
que la de un no suficientemente valorado peón hasta
que llega la ocasión de desmontar el mito.


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