OTRO MES DEL CALENDARIO
Es febrero. En la calle la nieve se confunde con
la lluvia y, juntas, se entrelazan en un baile desigual.
Es febrero, el principio de un camino que lleva
hacia la luz a unos cuerpos deseosos de danzar descalzos sobre la hierba que,
acabará por brotar tras los riegos precedentes.
Elia de regreso a casa con su amigo acompañante,
sueña con ver crecer la hierba y con el aroma de los campos florecidos…Pero, Elia
no verá más esos campos, no correrá por ellos con su amigo, no escuchará cantar
a los pájaros, no oirá el fluir del agua del río…
Para Elia sin que ella lo sepa, este será su último
febrero, un febrero perverso, impiadoso con su guadaña en ristre irá segando lo
que un día fue sonrisa, hoy convertida en mueca.
Era un mes de febrero que hubiera podido
emparejarse con cualquier otro, pero, no…esta vez eligió ser el más
inmisericorde periodo de días en la historia del calendario dejando tras de sí
un reguero de desconsuelo.


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