EL CUATRO SIRVE DE ASIENTO A QUIEN LE FALTA UNA PIERNA. MICRORRELATO.

 


Era un cuatro venido a menos desde el día que decidió convertirse en un asiento para desvalidos. 


Con una sola pata no podía cubrir las necesidades de quien requería cuatro columnas para aposentar su esqueleto.












Comentarios

Cuentos chinos

APADRINA UN PASIONAL

AVIONES DE PAPEL

EL SUEÑO DEL BARQUERO

A SALTO

LAS HORAS

CARTA A UN HISTORIADOR DEL AÑO 2245

LA SOMBRA DE UN RECUERDO

SALVAJE

HASTA QUE EL AMOR NOS «UNA»