Cuentos chinos
LA SOMBRA DE UN RECUERDO
Lo vi pasar día tras día cada mañana durante años frente a mi ventana. Pregunté en el mercado, en la calle, en las fuentes, por si alguien pudiera darme noticias de su identidad. Nadie lo conocía. Al parecer solo yo era la única que veía aquella imagen detrás del marco de mi ventanal. No era un sueño; era la realidad impactando contra mi retina hasta el día en que con un gesto torpe y disparatado salté por la ventana con intención de conseguir un acercamiento hacia la misteriosa sombra, y quizá si me atreviera, preguntarle quién era, adónde iba, porque elegía el camino frente a mi ventanal y, sobre todo ¿Para qué? En el asalto me llevé por delante un trozo de astilla desprendida del brocal que se clavó en mi rodilla de la que comenzaba a brotar un hilillo de sangre que tapé con mi mano primero, para a continuación dejarla libre y que el reguero siguiera su cauce hasta alcanzar mis pies. Cuando estuve frente a él ni mi voz ni mis piernas atendían a su cometido; quedé p...
EL SUEÑO DEL BARQUERO
Hay un náufrago en el recoveco de unas rocas invisibles, rodeado de las astillas que formaron su embarcación. Hay un náufrago que el olvido relegó a la cama que fabrica la espuma del mar. Hay un náufrago que olvidó su primigenio oficio: carpintero. Duerme entre rocas y espuma; sueña con el hada que recompondrá su barco, o quizá, su pericia como carpintero. Duerme el náufrago en su lecho blanco al son de las olas que susurran una canción húmeda de ayeres con olor burbujeante de palmas rotas. Duerme y sueña el náufrago con las alas redentoras de un hada imaginaria; sueña con la aparición fantástica que lo rescate del sumergido espejismo que en su día un mar embravecido impulsó contra el risco. Sueña.
APADRINA UN PASIONAL
Una semana en aquel país de la comida mierdera, el clima más mierdero aún, y un idioma que me resultaba imposible de aprender por más y más cursos a los que me inscribiera. Caminando bajo una lluvia eterna por los arrabales de la ciudad oscura, vine a darme de bruces con un cartel medio deslucido que colgaba de lo que en tiempos debió de ser un escaparate decente: —¿Qué coños significará esto? Pero como la curiosidad actúa cual mecanismo incontrolable di un paso al frente y me colé en la tienda o lo que quiera que fuese el lugar aquel. Con el traductor de la mano, ya ha quedado dicho que no dominaba el idioma, pregunté cuál era el significado del cartel y la forma de llevar a cabo la misión de «adoptar a una persona pasional» y, si en caso de descontento, podría devolverse. —Primer punto. Aquí no tenemos «dicho material» solo damos algunas pautas de cómo llevar a cabo la adopción y a través de esos consejos cada cual lo hará de la manera que crea conveniente. —«Ya sabía ...
CARTA A UN HISTORIADOR DEL AÑO 2245
Muy señor mío: Imagino la ardua tarea al tratar de poner luz sobre el « SIGLO DE LA IMBECILIDAD» que se dio allá por el año dos mil y sucesivos. El ciclo que Vd. investiga estuvo marcado por el calentamiento global, las guerras, además de estaciones marcadas por una brutal sequía. Esto supuso entre otras cosas el derretir de la masa en «masa» de cerebros alienados. Cada tonto dejaba su impronta en un mal invento: las mal llamadas ‘ RRSS’, lo que provocó un 2º Big Bang… Hace años que las abuelas venían pronosticando estos aconteceres en una bíblica frase: «El mundo se va a la mierda». Entretanto enseñaban a niños y niñas una canción aprendida a su vez de sus abuelas: «Mambrú se fue a la guerra, ¡Qué dolor, qué dolor, qué pena! Mambrú se fue a la guerra, no sé cuándo vendrá. ¡Do-re-mi, do-re-fa! No sé cuándo vendrá». Lo cierto y verdad es que de Mambrú nunca más se tuvo noticia. El mundo ya se fue…vaya si se fue…
LAS HORAS
Desde el momento del desayuno comenzó a sentir algo extraño que terminaría por hacerse realidad a lo largo de las horas. Las paredes de la cocina parecían estrecharse o para mejor decir, iban avanzando una al frente de otra reduciendo el espacio…a veces lo importante de nuestras vidas está oculto en lo que no sucede, de esa forma, consigue restar importancia a lo que realmente nos alcanza. En la hora vespertina cuando el sol parece jugar al escondite como si quisiera o no quisiera esconderse tras la luna, una hilera de bancos vacíos en el paseo que recorría el borde de una franja de edificios feos, toscos y definitivamente iguales, como de la nada surge una figura que toma asiento a su lado. Sentada en aquel banco móvil fantaseó con la posibilidad de que el hombre que se había aposentado a su vera fuera un asesino en serie como aquellos que había visto en las películas y ahora venía a tomarla como presa. Imaginó el proceso de principio a fin. Donde tuvo lugar ...
LA «SEÑÁ» TRINIDAD: HISTORIA DE UNA REFLEXIÓN
Las parteras de hace cien años en los pueblos gozaban de un prestigio digno de las escuelas aristotélicas, socráticas o epicúreas, con un saber y conocimiento que ya habrían querido para sí estos insignes clásicos. Les bastaba ver la cara del neonato asomando por entre las nalgas de su madre y, al momento, ya tenían la carta de vida hecha con todos los datos rellenos de lo que en ella iba a acontecerle. Cuando la madre de la « señá » Trinidad llamó a una vecina para que avisara a la partera en el fragor del veinteavo retortijón, la criaturita ya asomaba media cabeza por entre los muslos de su madre, como anunciándose, como diciendo: «¡Eh que me hagáis caso que estoy viniendo!» Estaba claro que era algo natural en el proceso para venir a este mundo. Trinidad le dejo a la « señá » Hilaria la partera meridianamente clara cuál iba a ser su actitud ante la vida. —Isidra, esta niña va a ser más libre que el viento que agita las ramas de los árboles, ve haciéndote a la idea. —Le dijo l...
INDIGENTES INTELECTUALES: LA SIEMBRA
El tío Elpidio era un amante del campo y sus consecuencias. Una tarde como tantas otras de las que pasaba en su erial, encorvado sobre la última de sus plantaciones, se «planta» detrás de él —valga la redundancia— un tipo con cara de urbanita, —esto se sabe sobre todo por el color de su tez cetrina, a la que poco o nada da el sol y termina por ictericiarse—. —¡Hola amigo! —Saluda casi gritando. —Pues mire usted, no es por molestar, pero, para que seamos amigos, como mínimo tendríamos que conocernos, y, yo a usted no lo he visto en mi vida. —Perdone buen hombre era una forma de hablar… —Y ¿Cómo sabe usted si soy buen hombre o mala persona? mire tire «p’alante» y cada uno con lo suyo… —«Qué tío más cansino ¡La virgen! Con lo a gusto que yo estaba sembrando indigentes intelectuales, ¡Cagüen tó! ¡Este me habría servido de un abono cojonudo!» Elpidio sigue a lo suyo, mientras, va desgranando mentalmente frases filosóficas de esas que no están recogidas en los libros, pero que...
DESARRAIGO. MICRORRELATO
La ciudad se desdibuja, y, yo me abstraigo. La gente que me es indiferente se borra tras el hormigón, no perdona mi indiferencia, Mientras, yo ignoro su deslealtad. Entretanto un repiqueteo indefinido resuena a lo lejos, Por los aires vuelan los restos de lo que quedó olvidado porque nunca fue compartido. Mi publicación Desarraigo #microrrelato ha llegado a la Portada de Bloguers.net!
LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS
¿Quiénes son los cuatro Jinetes del Apocalipsis? Los que se relatan a continuación según Nuevo Testamento. Mi intención es tratar de hacer ver la interrelación con la actualidad que nos toca vivir. Representan y son alegorías de la victoria, la guerra, el hambre y la muerte, respectivamente, aunque solo a este último se le designa por este nombre. Los cuatro Jinetes son descripciones simbólicas de diferentes eventos que tendrán lugar al final de los tiempos. El primer Jinete: —«Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer». Al primer jinete le será dada autoridad y conquistará a todos los que se opongan a él. Regresará en un caballo blanco. La historia no cambia, se repite una y otra vez. Salvando las distancias, los Jinetes siguen ahí: luchando, intentando conquistar parcelas del mundo, salvándolas de la quema de ingobernables patrones, poniendo su hombro cada día para hacer del mundo...


¡Uffffff!
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