DONDE SE OCULTA EL SOL
No es el viaje, ni siquiera el camino. Es la mano
invencible, el viento invisible, los depositarios de aquello que buscamos sin
saberlo los que nos llevan al lugar donde hasta entonces había permanecido
anestesiado en nuestro sueño.
Ganado el último recodo aparece el pueblo en el
que reposar por los restos. Sus casas rojas cual presagio de la pasión que tal
vez albergan acogen al perdido caminante, brindándole un refugio que jamás
querrá abandonar.
No busques.
Deja que el viento del oeste te empuje y deposite
allí donde te corresponde.
Pintura de la portada: ©Menchu
Gal



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