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Mostrando entradas de agosto, 2026

HOY ME HE LEVANTADO CON GANAS DE APRENDER

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  Hoy me he levantado con ganas de no hacer nada, y, en esa nada, he dirigido mis pasos hacia la cocina con intención de farmear la olla exprés.  La verdad que no sé muy bien para que sirve esta nueva moda que encuentro constantemente en redes con la palabrita de marras, pero, oiga ‘usté’, es que una no quiere quedarse en el siglo de su abuela e intenta (con clarísimo y estrepitoso fracaso) apuntalarse a las nuevas corrientes por más que le parezcan un signo de estupidez. Llegada a la cocina. ¿Cómo se farmea una olla? He sacado de la nevera un manojo de puerros, añadido una cebolla y un par de patatas a la espera de que se farmearan, pero allí no ha pasado nada distinto de lo que ocurre cada vez que intento hacer un puré…que ya no se denominará puré, seguro…a saber en qué palabro se habrá convertido… Abandono la cocina con la lágrima puesta y el moco colgando a causa de la cebolla, supongo, y con una pregunta que me reconcome el sistema neuronal… ¿Para qué coño ...

EL LABERINTO FAUNAFANTÁSTICO

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    Entrar a unos grandes almacenes es cruzar un portal espacio-temporal. El plan era simple: entrar, agarrar los calcetines y salir. Pero el diseño del lugar está pensado por un genio del mal. La sección de caballeros está en el sótano, justo detrás de las escaleras mecánicas que misteriosamente solo suben. En el camino, esquivas a tres vendedores de perfumes que te atacan con fragancias que huelen a «madera del bosque bajo la lluvia» y terminas perdiéndote en la sección de hogar. Dos horas después, sales con un juego de sartenes antiadherentes, una lámpara inteligente que cambia de color y la vaga sensación de que olvidaste algo. Efectivamente: los calcetines siguen en la tienda. Las tres leyes de la física del comprador: La paradoja de las ofertas: Si un cartel dice «Lleve 3 y pague 2», tu cerebro ignorará por completo que solo necesitabas uno y no tenías espacio en casa para los otros dos. El agujero negro de la sección de hogar: Es físicamente imposible pasar po...

SIN NOTICIAS DEL MAR

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Es verano.  La ciudad es un enjambre de maletas chirriantes sobre el asfalto, van derramando notas para hacer notar a los ausentes de equipaje recordándoles así de paso, sus viajes fuera de la jungla que se derrite bajo el sol. Sonidos de agua que hasta aquí no llegan. Ríos secos que no alcanzarán su meta hacia el mar. Mar ausente cuyo rumor solo se aprecia en la impresión de un papel. Aquí no se escucha el mar. Hasta aquí no llega rumor de olas mojando los pies doloridos de un vagabundo impenitente. Desde aquí no se adivina el mar. Las maletas sumisas siguen a sus amos, atadas a ellos, simulando ser corceles, obedientes, precisas, depositarias de mil baratijas acumuladas desposeedoras de utilidad práctica alguna, si acaso, la de la presunción de haber recabado en tal o cual lugar con el fatuo propósito de presumirlos ante conocidos a los que nada importa el relato. Desde aquí el mar no se adivina. Es agosto en una tierra sin mar.   *Nota: «En el capítu...

LA ISLA DE LAS MUJERES SIN ROSTRO

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    Lisandro coleccionaba mujeres como el que colecciona sellos. Sus tiránicas formas sobre el trato proporcionado a unos seres a los que nadie les dio opción de elegir ni destino ni lugar de nacimiento. Vivían atemorizadas todas las horas del día. Al mínimo ruido escuchado se aceleraban sus pulsos en el temor de la aparición del sátrapa. En este estado de constante vigilia el cuerpo de estas mártires iba consumiéndose a ojos de quien quisiera contemplarles. Una noche en que la luna jugaba a esconderse iniciaron la fuga con las consecuencias terribles que en ese instante no podían llegar a imaginar. Sorteados los obstáculos para abandonar el castillo sin ser detenidas, no podían llegar a adivinabar el ojo oculto que las observaba… Después de días con sus noches de vagar por parajes desconocidos se presentó ante ellas un territorio sobre el que todas estuvieron de acuerdo en afirmar la bonanza del lugar dispuestas a echar raíces en él sin sospechar siquiera el resulta...

EL DESCALABRO DE UNA ESCRITORA

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  —Y tú ¿Por qué escribes? —preguntan a menudo. —Y tú ¿Por qué comes todos los días? —Contesto yo. La magia que esconde un cuaderno en blanco, un bolígrafo, una pluma, un lápiz…no se encuentra en ningún otro sitio. Escribo como terapia, escribo para plasmar todo lo que no digo con la palabra, escribo para mí, escribo para reflejarme en el espejo que, devuelve en multitud de ocasiones una imagen incómoda, pero necesaria en la evolución. Escribo como el que come para subsistir, Escribo como necesidad perentoria de un cuerpo que necesita sanar. Escribo para ahuyentar demonios. Escribir entre plumas de mullidos almohadones. Volar.  Escribo para mí, Escribo para no olvidar que una vez fui… En  definitiva: escribo porque me da la real gana… Mi publicación El descalabro de una escritora ha llegado a la Portada de Bloguers.net!