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Mostrando entradas de septiembre, 2026

LA LÍNEA NEGRA

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    Hay una línea que debes cruzar cada mañana al abrir los ojos:  es la línea negra, la línea que delimita tu valentía al afrontar el día del miedo a afrontar la jornada. Salta de la cama, salta por encima de esa línea infausta. Vive el día a sabiendas de que cuando se va lo hace para siempre; el atardecer borra con su brocha la sombría raya. El miedo se rompe al cortar la ominosa línea negra. Salta, salta, salta… Ve dejando en cada salto   tu impronta de colores limpios… Mi publicación La línea negra ha llegado a la Portada de Bloguers.net!

PIEDRAS

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  Atrás quedaron los odios, las maledicencias, las mentiras hechas verdad,  Los pobres ricos, Los ricos pobres, la ausencia de vida inteligente, Los idiotas que se creen reyes, Los corrompidos reyes, Las autocracias disfrazadas de libertad, La represión danzando por los que nada piden sino vivir en paz, Los necios creyéndose sabios, La vida zascandileando entre las ruinas de lo que no volverá… Y la vida se va entre las piedras que se arrojaron a un camino sin retorno.

UN PASEO POR LAS ESTACIONES

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      Volver al tiempo de las bicicletas de verano.  Recorrer caminos que desembocan en el infinito. Un camino asfaltado donde bailan las piedras, Entretanto, la niña goza de la inmortalidad que proporciona la adolescencia. Llegar a la meta era el objetivo. ¿Cuántos deseos incumplidos al alcanzar el final? El propósito era avanzar hacia el norte. La brújula se desnortó, Dejó a la niña al albur de la veleta de los tiempos.      

AL BORDE DE UN AZUL

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    Sentada al borde de mis pensamientos, Sospecho que mis azules barruntos,  Vuelan entre los impulsos de las olas, Mis pies son el olvido que el agua borró en su huida. El viento trenza hilos de colores en mi pelo. El sonido del mar embravece mis sentidos, Amortigua mis pesares, Me introduce en otros mundos, Transforma mi ansiedad en paz, Y yo solo quiero quedarme a vivir en ese estado.

MEMORIA DE SEGUNDA MANO

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    Compré la chaqueta de segunda mano para protegerme del frío, no para cargar con el secreto de un desconocido. Al introducir mi mano en uno de los bolsillos interiores encuentro una misteriosa nota de papel arrugado, rígido, supongo que como consecuencia del tiempo que llevaba allí. El olor de la chaqueta es una mezcla de madera y metal. Cada vez que me pongo la chaqueta, empiezo a recordar fragmentos de la vida del dueño anterior como si fueran propios. Al final del folio hay una anotación en la que aparece una dirección medio borrada y un número de teléfono que me lleva tiempo y esfuerzo poner en claro. Con la chaqueta puesta mis pies guiados por una voluntad que no es la mía caminan por barrios hasta ahora desconocidos para mí. Entre callejuelas de intensos olores mezclados entre el encharcado pavimento me encuentro ante el número del portal inscrito en la nota. Un recibidor que debió conocer mejores tiempos del que emerge una escalera que subo hasta alcanzar la letr...