A LAS BALLENAS LES CRECIERON PIES
Cuando la tierra comenzó a arder no quedó más
refugio que el de los mares, los cuales, se fueron llenando de ceniza
arrastrada de laderas calcinadas.
Poco a poco, con disimulado empeño, fueron
tiñéndose de negro áreas enteras del fondo marino. Los peces desorientados
nadaron buscando zonas claras; una vez alcanzadas éstas, también se cubrían de
tizna. Perdidas en un mar negro, a las ballenas les crecieron pies para asombro
de toda la población marina con la que hasta el momento compartían territorio.
Un inocente ballenato en un descuido de la madre
enfiló hacia la salida de una tierra desconocida para él hasta ese momento, por
lo que el panorama de un suelo negro no hizo mella en él y se adentró en el inhóspito
paisaje.
Sus pies negros, su respiración entrecortada y,
una madre que para cuando tomó conciencia de lo que estaba sucediendo no pudo
más que arrastrar sus pies hacia el contaminado suelo con intención de rescatar
a su vástago que, yacía en un montón de ceniza negra, echando sus negras y
últimas bocanadas entre silbidos entonados con música de funeral por un planeta
sin tierra, sin mar…sin aire…



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