LA IMPOTENCIA DE LA ALAMBRADA

 

El alambre llora su destino.

Él, que es bueno, implora otro cometido otro porvenir.

Él, no quiere servir los mandatos de su amo.

Él sacude sus lágrimas sobre los ropajes deshechos arrojados sobre sus púas.

Una paloma teñida de napalm se estrella contra la aguja.

El alambre llora; la tierra negra.






























Comentarios

Cuentos chinos

APADRINA UN PASIONAL

AVIONES DE PAPEL

EL SUEÑO DEL BARQUERO

A SALTO

LAS HORAS

CARTA A UN HISTORIADOR DEL AÑO 2245

LA SOMBRA DE UN RECUERDO

SALVAJE

HASTA QUE EL AMOR NOS «UNA»