Mujeres del pasado, presente, futuro…con un común denominador que las hace indivisibles: “Mujeres de vuelta y media”; de vuelta de tanta opacidad, de tanto gris, de tanta decepción. Venciendo obstáculos a través de una sonrisa que las redime.
En el juego del parchís el adversario que tienes detrás, alcanza tu ficha, la fagocita y se cuenta treinta tantos... Tres tiradas más y cae en el pozo, no podrá volver a tirar el dado hasta que otro jugador caiga en esa casilla o pasen tres turnos. Mientras, Tú avanzas hasta la meta y ganas la partida... El que quiera entender...que entienda... #MicroRelatando Mi publicación Y tiro porque me toca ha llegado a la Portada de Bloguers.net!
La paz que imprime un paraje no está reñida con la idea terrorífica del miedo que estampa una espera en medio de la nada. Pensamiento en busca de una salida a un pretérito bello. La sabiduría del tiempo es una sencilla prueba imperceptible a los sentidos, mientras sella en nosotros la idea de lo intangible, idea arrogante, pues es el tiempo vivido un regalador de sabiduría, paciencia y libertad. La belleza no es inmaterial ni intangible, está ahí, alojada en nuestro interior cargada de nostalgia y fe en lo porvenir. Mi publicación «The Wait» ha llegado a la Portada de Bloguers.net !
A la vista de los acontecimientos ocurridos en sus últimos treinta años de vida, Lucrecia comenzó a tener una sensación por extraña que pudiera parecer en principio que había enraizado en su interior; la sensación de haber callado más de lo necesario con el calado que eso suponía. Una vida de silencio autoimpuesto por el miedo a enfrentar las reacciones del o de los contrarios, producto con toda probabilidad de una rancia educación donde se instaba a ser sí o sí «una niña buena». Siguiendo la máxima de que nada permanece eternamente llegó el momento en que, tras su traslado a otras tierras planetarias comenzó a deshacerse cual cebolla de capa tras capa hasta alcanzar el corazón de lo que debería haber sido desde un primer momento. —Se acabó la niña buena, sumisa, idiotizada…a partir de hoy no habrá silencios que omitan la importancia de la contestación aplicada a su debido tiempo. —Se dijo Lucrecia con el ánimo de autoconvencerse. A escasos momentos de su partida la prim...
Cuando la tierra comenzó a arder no quedó más refugio que el de los mares, los cuales, se fueron llenando de ceniza arrastrada de laderas calcinadas. Poco a poco, con disimulado empeño, fueron tiñéndose de negro áreas enteras del fondo marino. Los peces desorientados nadaron buscando zonas claras; una vez alcanzadas éstas, también se cubrían de tizna. Perdidas en un mar negro, a las ballenas les crecieron pies para asombro de toda la población marina con la que hasta el momento compartían territorio. Un inocente ballenato en un descuido de la madre enfiló hacia la salida de una tierra desconocida para él hasta ese momento, por lo que el panorama de un suelo negro no hizo mella en él y se adentró en el inhóspito paisaje. Sus pies negros, su respiración entrecortada y, una madre que para cuando tomó conciencia de lo que estaba sucediendo no pudo más que arrastrar sus pies hacia el contaminado suelo con intención de rescatar a su vástago que, yacía en un montón ...
Los pájaros no fueron al sur para pasar el invierno. Habían tomado posesión del terreno hacía lustros cual asalvajados señores feudales. No fueron al sur: estaban aposentados como dueños y señores de una tierra que no les pertenecía. Primavera, verano, otoño e invierno, tanto daba que daba lo mismo; montados sobre la grupa de caballos árabes, galopaban pisoteando los derechos de las gentes que les servían cual esclavos atados con cadenas, anhelantes del cerrajero liberador. Pero al cerrajero también lo mantenían encadenado con dobles eslabones y cien candados. El horizonte pintaba negro, muy negro. Un cielo plagado de nubes oscuras no dejaba adivinar el sol mantenido detrás de ellas. Historiadores de probado desprestigio auguraban el triunfo feudalista « in sécula seculórum» sin llegar a reflexionar sobre lo cambiante del mundo y los movimientos planetarios. Para estos esclavistas la densidad que controlaban, suponía un agravio, para ellos añadir más...
El silencio se entrena para la maratón organizada tras la ventana. Una maratón que gana al tiempo, al espacio, al ser; rendido ante la omnipresencia de su mordaza. Silencio. Silencio tras la ventana. Una mosca pegada al cristal como una lapa se mira sin reconocerse: silencio. Las hormigas del pretérito no salen de sus escondrijos: silencio. Flores marchitas en las ventanas a falta de una primavera que las auxilie: silencio. El muro de hormigón frente a la ventana grita su silencio y, cierra un espacio otrora abierto a un mudo y deshabitado campo. Detrás de mi ventana: silencio.
El sonido de las gotas de agua resbalando en procesión formaban un río en el transcurso del cual, al atravesar tierras y personajes, encontrarían reposo en un mar de gotas conjuntas venidas de todos los mundos pretéritos y futuros. En absoluto era suave su sonido. Resultaba martilleante, inapropiado a su propia presunta naturaleza anunciadora de serenidad. Como el tañido de una campana que despierta instintos dormidos, invitando a la tragedia, poniendo fin a ese tic-tac resbaladizo quebrantador de voluntades. La lluvia seguía con su escándalo machacón, incansable, mojando el cristal, formando un caleidoscopio por el que atravesar la barrera para llegar al sol. ¡Oh! ¡El sonido del sol! ¡El sonido del calor del color del ardor! ¡El antagónico sonido de la luz enfrentado al azul polar del líquido! En pugna ambos, disputándose el trono de un reino que yacía mudo, engastado en un pilar de silenciosos sonidos donde habita la paz, y, en el que dos gotas de agua, jamás son gemelas,...
La irreverencia de Manuela solo era eso: irreverencia; por más que sus convecinos lo tildaran de sacrílego. Desde que en una procesión de semana santa a la que ella no acudía, pero que veía desfilar a través de su ventana, quiso la mala fortuna que le acompañara la ocurrencia de echarse a reír al ver pasar aquel séquito de damas enlutadas sosteniendo para sí o contra sí un enhiesto cirio, como si la poca luz que emitía la vela fuera una metáfora de su sin saber. A Manuela todo esto le sonaba a circo y para ella lo irreverente era el ataque y la profanación que con ello se hacía hacia la inteligencia de otros seres, esos, los que no eran proclives a tales procesiones ni manifestaciones. Como quiera que la historia lleva sus propios procesos y el universo se confabula en su ayuda, ocurrió que llegando a su casa con el cántaro apoyado en la cadera que venía cargando desde la fuente, vino a tropezarse con el cura, figura de relevancia y sometida a reverencia por aquellos lares y época. ...
La noche inmensa, la espera larga. Largos pasillos circulares en un aeropuerto de tercera. De repente, un fulgor, dos truenos y tres rayos, y el movimiento ondulante de unas caderas acompasando la tormenta que se avecinaba. Eran las tres de la madrugada, llevaba siete horas pegado al asiento de plástico en el hall gris y frío de aquel enclave estepario. Un «frú-frú» se acercó por su flanco derecho, fue como una revelación. —«El amor o se presenta así, o mejor, dejarlo pasar». No era su figura, no era su cara, no eran sus piernas perfectas y largas, era el halo que despedía todo su ser…con los auriculares puestos, parecía la esencia de otro planeta. Un pitido seguido de una voz chillona anunciaba que el vuelo al fin, por fin, estaba listo; la tormenta amainaba, hubo un murmullo de comentarios admonitorios de sorpresa, de ruido de maletas, de sonrisas agazapadas tras rostros de miedo. Pasado el control, subida la escalera, y alcanzado su asiento en el pájaro, a su lado ...
La ciudad se desdibuja, y, yo me abstraigo. La gente que me es indiferente se borra tras el hormigón, no perdona mi indiferencia, Mientras, yo ignoro su deslealtad. Entretanto un repiqueteo indefinido resuena a lo lejos, Por los aires vuelan los restos de lo que quedó olvidado porque nunca fue compartido. Mi publicación Desarraigo #microrrelato ha llegado a la Portada de Bloguers.net!
Siempre son los niños lo más importante. Son el relevo de lo viejo y tendríamos que enseñarles a no cometer nuestros errores, cosa que no se hace.
ResponderEliminarPero ellos son muy inteligentes y aprenden a no imitarnos. (Eso creo). ¡Saludos!
EliminarLos niños son inteligentes hasta que el tiempo los malogra haciéndolos adultos.
ResponderEliminarEse es el gran hándicap. ¿Quizá una vacuna que evite acumular años? Gracias, Rodolfo por tus comentarios. Un abrazo.
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