EL SUEÑO DEL BARQUERO
Hay un náufrago en el recoveco de unas rocas invisibles,
rodeado de las astillas que formaron su embarcación. Hay un náufrago que el olvido
relegó a la cama que fabrica la espuma del mar. Hay un náufrago que olvidó su
primigenio oficio: carpintero.
Duerme entre rocas y espuma; sueña con el hada que
recompondrá su barco, o quizá, su pericia como carpintero.
Duerme el náufrago en su lecho blanco al son de las olas que
susurran una canción húmeda de ayeres con olor burbujeante de palmas rotas.
Duerme y sueña el náufrago con las alas redentoras de un
hada imaginaria; sueña con la aparición fantástica que lo rescate del sumergido
espejismo que en su día un mar embravecido impulsó contra el risco.
Sueña.


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