OFENSA

De las piedras sacudidas brota un grito descompuesto, el martillo golpeando su cara desgastada abre grietas ya lañadas.

La tierra llora el fruto de su alumbramiento, abortado por una bala que se perdió en el abismo de la insolencia tornando el cielo estrellado en una noche negra.

Ella, sumida en su incontrolable hipotimia, ya no lloraba. Ya no reía.

El zumbido metálico de mil pies sobre el barro, transitando hacia el abismo, nubló el cielo de gris a violeta.

Mientras, el ciempiés de acero aniquila la primavera, trasmutando su verde alfombra en humeante rojo.

Una madre llora.






Sus hijos malparidos, esparcidos sobre un campo de crisantemos.



















Comentarios

  1. Es la guerra la carta de presentación del ser humano, no hay duda.

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